Dulces

Yogur de soja casero

¡Hola Veggiecolas!

Estamos emocionadas desde que descubrimos lo fácil que resulta hacer en casa tu propio yogur de soja, y sin yogurtera. Sólo se necesitan dos ingredientes y 5 minutos de preparación. Aunque hay que tener un poco de paciencia durante el tiempo de fermentación, pero vamos, ¡que se hace él solito!

Haciendo tu propio yogur ahorras en dinero y en residuos. Y, además, el resultado es delicioso.

Nos encanta el yogur natural sin nada más, pero también le damos uso en la cocina para preparar desayunos, snacks o postres más elaborados, incluso para salsas de acompañamiento.

 

¡Vamos con la receta!

 

Ingredientes

  • 1 L de leche de soja (casera o comprada, pero que no lleve añadidos: Solo agua, soja y como mucho, sal).
  • El fermento: 2 cápsulas de probióticos (¡ojo, no todos son veganos! nosotras usamos marca Solgar) o 1 yogur de soja natural (debe ser sin azúcar ni otros aditivos, solo conocemos dos marcas: sojasun y sojade).

 

Procedimiento

1. Mezclamos un poco de leche (unos 50-100ml) con los polvos de probiótico o el yogur.

2. Calentamos el resto de la leche en una olla, hasta que alcance los 45ºC. Ésta es la temperatura ideal para que fermente nuestro yogur (una temperatura muy elevada podría matar las bacterias encargadas de la fermentación). Nosotras usamos un termómetro de cocina, pero si no tenéis el truco está en meter el dedo meñique y comprobar que podéis aguantar 15 segundos sin quemaros (si os pasáis en calentar no pasa nada, esperáis a que alcance la temperatura adecuada y listo).

3. Apagamos, retiramos del fuego, añadimos la leche mezclada con el fermento y removemos hasta integrar.

4. Vertemos inmediatamente en un termo (o dos, si no os cabe todo en uno), previamente esterilizado con agua caliente, lo cerramos bien y lo guardamos en un armario de la cocina durante 12 horas.

5. Pasamos el yogur a un tarro grande (o varios pequeñitos), y refrigeramos durante mínimo 2 horas para que se enfríe y coja un poco más de cuerpo.

6. Si os gusta más cremoso: Ponemos sobre un recipiente alto una tela o paño fino: debe quedar hundido dentro, pero sin que llegue a tocar el fondo, y lo sujetamos con una goma. Echamos encima el yogur y dejamos así durante unas horas. Esto es para que vaya filtrando el suero: cuántas más horas lo dejéis, más denso quedará. Así podréis conseguir una textura desde yogur tipo griego hasta queso untable tipo philadelphia (en este caso, os recomendamos añadir especias al gusto).

Mi pasión por la cocina y la nutrición me llevo a descubrir esta filosofía de vida. Con más corazón que una alcachofa.

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