Cultura vegana

Feminismo y veganismo

¡Hola Veggiecolas! se acerca el 8M ¿no estáis nerviosxs? Para nosotras es un día importante ya que como mujeres vivimos el acoso y la discriminación todos los días por eso, por ser mujeres. Y, aunque luchamos todos los días, el viernes saldremos a la calle con todas vosotras para gritar bien fuerte “¡Si nosotras paramos se para el mundo!”.

Para nosotras ser veganas también es una forma de luchar por el feminismo, o ¿a los animales no humanos no se les discrimina por eso, por ser animales no humanos? Encontramos muchas similitudes en ambas luchas y queremos contaros por qué.

 

Dominación

En todas las luchas siempre está el que domina y el que es dominado, el hombre sobre la mujer, la persona blanca sobre la persona negra, el ser humano sobre los animales no humanos… La dominación basada en la fuerza, donde el débil es utilizado como un objeto al que se le explota para sacar un beneficio.

Ni las mujeres existimos para el beneficio de los hombres, ni lxs negrxs para lxs blancxs, etc. Pero ¿qué pasa con los animales no humanos? ¿ellos si fueron creados para nuestro beneficio? ¿por qué se piensa eso? Si también tienen sentimientos y sufren como nosotrxs ¿por qué creemos que son de nuestra propiedad y podemos hacer con ellos lo que se nos antoja?

A veces nos llaman radicales por considerar a los animales como individuos con los que convivimos y no como objetos, pero esto no es nada nuevo. En la historia han existido siempre injusticias y radicales que lucharon en contra, como las mujeres que salieron a la calle hasta que consiguieron que pudiésemos votar o la lucha a favor de la abolición de la esclavitud, y bueno ¿a quién de vosotras no le han llamado radical en una discusión defendiendo el feminismo?

Como dice Alice Walker, escritora afroamericana y feminista: “Los animales del mundo existen por sus propias razones. No fueron hechos para los humanos, del mismo modo que los negros no fueron hechos para los blancos ni las mujeres para los hombres.”

 

Interseccionalidad

Este termino lo acuñó en 1989 Kimberlé Williams Crenshaw, profesora estadounidense especializada en el campo de la teoría crítica de la raza, como “el fenómeno por el cual cada individuo sufre opresión u ostenta privilegio en base a su pertenencia a múltiples categorías sociales”. La interseccionalidad defiende que todas las opresiones (racismo, sexismo, especismo, capacitismo, homofobia, transfobia, xenofobia…) están relacionadas entre sí y hay un sistema opresor en el que participan múltiples formas de discriminación.

Fue más tarde en 1990 cuando Carol J. Adams en su libro The sexual politics of meat (La política sexual de la carne) empezó a hablar de la interconexión entre el feminismo y antiespecismo. Adams explica esta relación por medio del concepto del “referente ausente“, es decir la violencia del consumo de carne está escondida porque se separa el producto (la carne como alimento) de su referente ausente: el animal vivo. Los animales y las mujeres funcionan como referentes ausentes, así el opresor los ve como objetos para después fragmentarlos y consumirlos. En La política sexual de la carne, Adams hace un paralelismo de los animales que son usados para alimento y las mujeres utilizadas como reclamo sexual, relacionando la dominación patriarcal con la opresión de los animales.

 

Suffragettes vegetarianas en prisión

Haciendo un poco de investigación nos encontramos con varias mujeres que lucharon por el derecho a voto de la mujer a principio del siglo XX y que fueron vegetarianas, como Emmeline Pankhurst, Victoria Lidiard, Maud Joachim, Lady Constance, Anna Gvinter, Margaret C. Clayton o Charlotte Despart. Muchas de ellas acabaron en prisión por infringir las leyes, y ahí tenían que pedir menú vegetariano que a veces no era fácil de conseguir.

¿Casualidad que tantas mujeres feministas y activistas fueran vegetarianas? Según Leah Leneman, historiadora y escritora de The Awakened Instinct: vegetarianism and the women’s suffrage movement in Britain, no es una casualidad y el vegetarianismo caracterizaba a la Liga por la Libertad de las Mujeres (Women’s Freedom League). Organización que siguió su actividad después de conseguir el voto para las mujeres.

 

Reflexión

La sociedad evoluciona pero siempre nos queda algo por lo que luchar. La lucha feminista lleva muchos años en la historia y todavía no ha terminado, nos queda mucho por hacer, empezando por la educación a las y los que vienen y son el futuro. De momento mañana haremos huelga y saldremos a la calle, pero no pararemos de denunciar todo el machismo y las demás discriminaciones que existen a diario incluyendo el maltrato animal.

Algún día miraremos al pasado y pensaremos ¿cómo podíamos hacerle eso a los animales?

 

Imagen destacada: Fotografía de Roland Bos

Amo a los animales. Algunas personas dicen que soy radikal. Fundadora de Veggiecolas.

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