Cultura vegana

Dominion: Un documental sobre la explotación animal

Vivimos en una sociedad en la que, si te encuentras fuera de lo común y eres diferente a los demás, eres un “rarito”. Y como te excedas demasiado, un “radical”. Pero, ¿de verdad alguien tiene la verdad absoluta y se siente con derecho a determinar qué es lo normal?

 

Para mí, ir a contracorriente, y decidir y elegir hacer, creer o pensar diferente de la gran mayoría de las personas es de ser valientes.

 

Vivimos y hacemos lo que creemos que es lo correcto, lo que nos han inculcado y enseñado desde pequeños. Por eso, a veces es más fácil vivir con una venda en los ojos, porque cambiar las cosas de la noche a la mañana resulta complicado. Igual que ese proceso de aprendizaje dura años, reaprender y redescubrir también implica su tiempo.

 

Somos seres emocionales, igual que los animales. La idea de causarles algún tipo de sufrimiento resulta para muchas personas insoportable. Autoengañarnos, autoconvencernos, nos hace vivir con la conciencia más tranquila. Pero abrir los ojos para ver la más cruda realidad, sin maquillarla, y actuar conforme a tus valores, te hace vivir con mayor plenitud. Como dijo Paul McCartney, “si en los mataderos hubiese paredes de cristal, todo el mundo sería vegetariano”.

 

El pasado 19 de octubre asistimos al museo Centro de Historias de Zaragoza para ver la proyección del documental Dominion. Se trata de una película grabada mayoritariamente en Australia, por personas activistas que pertenecen a asociaciones que defienden los derechos de los animales, a partir de drones y cámaras escondidas en granjas e industrias cárnicas.

Tiene una duración de aproximadamente dos horas, que se pueden hacer interminables e incluso insoportables. Las imágenes reales son verdaderamente impactantes y pueden herir la sensibilidad. Os vamos a dejar el enlace donde podéis verlo, pero como consideramos que no todo el mundo está capacitado para ello, simplemente os queremos dejar aquí plasmadas algunas de las palabras del fragmento final.

 

Igual que nos gustaría vivir en un mundo en el que todas las personas respetasen a los animales, nosotras respetamos todas las posturas y opiniones. No pretendemos imponer nada. Pero obviamente, no las compartimos, y nos gustaría, al menos, haceros reflexionar. Porque lo que para uno puede suponer un diminuto e insignificante granito de arena, quizás sea un gran paso para nuestra integridad personal, nuestra salud, el medio ambiente, y sobre todo, para los animales.

 

“En toda la historia documentada, 619 millones de personas han muerto en guerras. Matamos el mismo número de animales cada 3 días, y esto sin incluir a los peces y a otros animales marinos, cuyo número de muertes es tan alto que se cuenta por toneladas.

Pero antes de matarlos, tenemos que criarlos, encerrarlos y explotarlos para comida, entretenimiento, vestimenta e investigación.

Animales que comparten con nosotros (y con los animales con los que vivimos) la capacidad para sentir amor, felicidad, tristeza y dolor. Con los que compartimos la capacidad de sufrir. El deseo de vivir, de ser libres.

Lo cierto es, que no hay ninguna forma humanitaria de matar a alguien que quiere vivir. No es una cuestión de trato, ni de buscar la mejor forma de hacer algo que está mal. Jaulas más grandes, menos hacinamiento, o gases menos perjudiciales. Nos autoconvencemos de que han vivido bien, y de que cuando llega su fin no saben lo que les va a pasar ni sienten nada. Pero no es cierto. En sus horas finales, minutos y segundos siempre hay miedo, siempre hay dolor.

La OMS ha publicado un informe sobre los peligros de la carne roja y de la carne procesada.

Destruimos el medio ambiente. La ganadería emite más gases de efecto invernadero que cualquier otra industria, talando los bosques y matando a los animales, para dejar sitio a las granjas.

Sólo el ganado que hay en todo el mundo consume una cantidad de alimento proporcional a las necesidades calóricas de 8,7 mil millones de humanos, y aún así 1 de cada 9 humanos (795 millones) padece malnutrición crónica.

884 millones de personas carecen de agua potable, mientras que para producir 1 L de leche se necesitan 1000L de agua o 15.000L para producir 1Kg de carne de ternera.

Nos creemos que, por nuestra supuesta superioridad, nos hemos ganado el derecho a someter y dominar a aquellos que consideramos inferiores, y así satisfacer nuestros objetivos. Esta es una argumentación que ya ha sido utilizada antes. Por el blanco, para esclavizar al negro, o para quitarle sus tierras y sus hijos. Por los nazis, para asesinar a los judíos. Por los hombres, para silenciar y oprimir a las mujeres. ¿Estamos condenados a repetir esta historia una y otra vez? Este complejo de superioridad y este absoluto egoísmo, ¿son los que nos define como especie? ¿o somos capaces de algo más?“.

Podéis encontrar el documental completo en el siguiente enlace.

 

Mi pasión por la cocina y la nutrición me llevo a descubrir esta filosofía de vida. Con más corazón que una alcachofa.

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