Platos Principales

Carpaccio de calabacín + mozzarella vegana

¡Hola Veggiecolas!

Hoy os traemos un carpaccio vegano delicioso y sí, habéis leído bien, mozzarella vegana. Os ponemos un poco a prueba, la receta de la mozzarella puede parecer difícil y los ingredientes pareceros de otro planeta, pero una vez que os familiaricéis con ellos, os va a parecer un receta para hacer todas las semanas!

 

¿Dónde conseguir los ingredientes para la mozzarella vegana?

Los probióticos en cápsula podéis encontrarlos en una herboristería, una tienda de alimentación vegana o en internet. Cuidado porque al ser cápsulas estas pueden ser de gelatina de pescado y no ser veganas. Nosotras los compramos en iHerb o aquí en Zaragoza en la Parafarmacia Farmavazquez. Tienen que ser lactobacillus.

El agar agar en polvo podéis encontrarla en tiendas a granel y en la sección de repostería de cualquier supermercado.

La goma xantana o goma guar también la podéis encontrar en tiendas a granel o en tiendas de alimentación vegana.

 

Ingredientes

  • 1 Calabacín
  • 1/2 Aguacate
  • Tomatitos cherry
  • Pesto vegano:
    • 20-30g albahaca fresca
    • ½ T de anacardos o piñones
    • 1 diente de ajo
    • 3 CS levadura nutricional
    • ¼ T AOVE
    • 1 CS jugo de limón exprimido
    • ¼ cp de sal marina
  • Mozzarella vegana (opcional, aunque recomendable), receta en el paso 4 del procedimiento.
  • Orégano
  • Levadura nutricional
  • AOVE

 

Procedimiento

1. Lavamos y cortamos el calabacín en rodajas de 1.5 mm de grosor con ayuda de una mandolina y las colocamos sobre un plato montándolas entre sí como vemos en la imagen.

2. Lavamos y cortamos los tomatitos cherry por la mitad y los colocamos haciendo un círculo sobre la fila de calabacín más externa.

3. Cortamos un aguacate por la mitad y hacemos rodajas que colocaremos formando una especie de estrella.

4. La elaboración de la mozzarella vegana es lo más laborioso de la receta, pero merece mucho la pena prepararla. Además, cuando la hagáis veréis que es más fácil de lo que parece al leerlo. Podéis encontrar muchos quesos veganos para comprar, pero la mayoría están llenos de almidones y aceites refinados. Un buen queso vegano es aquel que solo lleva tres ingredientes: El ingredientes en cuestión (que será un fruto seco, generalmente anacardos, nueces de macadamia o almendras), el fermento (rejuvelac o agua + polvos probióticos) y sal.

  • Queso base: 200g anacardos o nueces de macadamia (remojados 6h) + 100 ml de agua + 2 cápsulas de polvos probióticos + ½ cp sal. Escurrimos los anacardos y trituramos junto al resto de ingredientes (los probióticos solo utilizamos los polvos del interior de la cápsula, abrimos la cápsula y la desechamos). Vertemos el resultado en un bol hondo y tapamos con un trozo de tela o papel film. Dejamos reposar en un lugar alejado de la luz entre 12 y 48h (el tiempo varía según la estación del año y el punto de acidez que busquemos, como el queso mozarella es suave, no será necesario demasiado tiempo. Ir probando hasta conseguir el toque de acidez que gustéis. Cuanto más tiempo lo dejemos, más intenso y ácido será el sabor final. Sabremos que ha fermentado cuanto empiece a adquirir una textura esponjosa tipo mousse y veamos como burbujitas).

 

  • Con el paso anterior habremos conseguido un queso tipo crema, ahora queremos conseguir la textura de la mozarella, para lo que necesitaremos 2 CS de agar agar en polvo + 125 ml de agua + 1 cp de goma xantana o goma guar (si no encontráis añadir 1 CS más de agar-agar, aunque la textura no será igual). Hervimos a fuego medio el agar-agar en el agua indicada durante 2 minutos removiendo bien con ayuda de unas varillas para que no queden grumos. Añadimos la mezcla junto con la goma y el queso base y el jugo de medio limón a una batidora, trituramos bien. Dejamos templar mientras preparamos un bol con agua fría y unos cuantos hielos. Con ayuda de 2 cucharas, vamos cogiendo la mezcla y formando bolitas de queso. Las vertemos en el agua y ¡veremos cómo solidifican en pocos segundos!

 

5. Para hacer el pesto solo hay que triturar todos los ingredientes en un procesador de alimentos hasta conseguir la textura deseada. Servimos la cantidad al gusto.

6. Como toque final hemos añadido unos brotes de germinados, pero esto también es opcional.

 

Mi pasión por la cocina y la nutrición me llevo a descubrir esta filosofía de vida. Con más corazón que una alcachofa.

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